Autor: Graciela Sarraute

  • Respiro

    ¿Como se explica un contacto divino?

    No se explica.

    Se siente.

    Se respira.

    Se libera la mente para permitir que llegue lo que tiene que llegar.

    Y entonces, aparecen recuerdos de la infancia.

    Preguntas verdaderas.

    La consulta real detrás de todas las consultas:

    ¿Cuál es tu herida, hasta dónde querés explorarla, y que estas listo para mirar hoy?

    Porque donde encuentres dolor vas a encontrar también una respuesta.

    La respuesta que sana.

    La respuesta que abre.

    La respuesta que te guía hacia la paz que hace años esperás.

    Llegué hasta aquí: ¿Cuál es mi propósito de vida?

    El propósito no llega como un concepto.

    Llega como un movimiento interno.

    Como un temblor que pide coraje.

    Como un camino de que, con el tiempo, aprendés a enamorarte.

    Y en ese camino, una verdad se vuelve imposible de ignorar: no dudes de tu niño interno. El sabe, antes que vos, cuando es tiempo de hablar, de llorar, de recordar y de soltar.

    Explorar tus heridas, ponerlas en palabras, compartirlas, con una persona, con un papel, con música, no las agranda: les quita poder.

    No es un juego de palabras.

    Es liberar tu corazón de la parte más antigua de su sufrimiento.

    El miedo y la culpa son fruto de la cultura.

    Pero las heridas…las heridas se vuelven elecciones.

    Se vuelven vínculos.

    Se vuelven destino hasta que un día te animás a entrar.

    A escarbar…

    A sentir…

    A ver…

    A encontrar lo que quedó congelado, y a transformarlo.

    Este espacio nace para eso.